Peces de ciudad - Joaquin Sabina

Se peinaba a lo garçon la viajera que quiso enseñarme a besar en la gare d’Austerlitz. Primavera de un amor amarillo y frugal como el sol del veranillo de San Martín. Hay quien dice que fui yo el primero en olvidar cuando en un si bemol de Jacques Brel conocí a mademoiselle Amsterdam. En la fatua Nueva York da más sombra que los limoneros la estatua de la libertad, pero en desolation row las sirenas de los petroleros no dejan reír ni volar y, en el coro de Babel, desafina un español. No hay …